Mejores cursos de canto online para adultos que empiezan de cero

Aviso rápido: en este texto hay enlaces de afiliado. Si compras un curso a través de alguno, a mí me llega una comisión y a ti no te cuesta ni un peso extra.

Cuatro cursos de canto compré con mi propio dinero desde que me metí al coro de la parroquia, y nomás uno lo terminé completo. Los otros tres los abandoné a medio camino, aburrido uno, francamente inútil el otro. Si andas por los cuarenta o los cincuenta y quieres aprender a cantar en serio, no para ganar un concurso sino para no desafinar en una posada o en el cumpleaños de alguien, o para sostener tu parte en el coro los domingos, entiendo la duda de pagar un curso básico de canto cuando hay tanto video suelto y gratis por internet. Llevo ya un rato masticando esa pregunta a punta de tarjeta de crédito, y esto es lo que saqué en limpio sobre canto para adultos que arrancan de cero.

No tengo título de nada. Manejo compras en una distribuidora de autopartes, y lo que sé de cantar lo saqué a puros ensayos, correcciones del director del coro y los cursos que he ido comprando por mi cuenta. A los cuarenta y uno me hacía falta un barítono en el coro de la parroquia y el director me sentó ahí sin preguntar mucho. Toda mi vida pensé que era sordo del oído -- el típico que en las posadas familiares solo movía los labios para que los primos más ruidosos llevaran la melodía -- y resulta que el oído nunca fue el problema.

Ahí entendí que no existe una frecuencia mágica que unos traen de fábrica y otros no: es coordinación y manejo del aire, y eso se entrena a cualquier edad. Antes de meterme a un curso probé nomás caminando por el Parque Explora, respirando hondo cada tantos pasos, y ya ahí notaba si el aire me alcanzaba para sostener una frase o se me acababa a media cuadra. Empecé a buscar algo más estructurado que los videos sueltos que veía en el almuerzo, algo que no me hiciera sentir que perdía el tiempo con teoría que jamás voy a usar en mi trabajo.

Primer plano de un curso básico de canto para adultos abierto en la computadora, con ejercicios de respiración y técnica vocal

Técnica vocal: lo que un curso básico de canto le debe enseñar a un adulto

Un curso serio para adultos empieza por la postura y el manejo del aire antes de tocar una sola nota -- ese control que viene de abajo, no de apretar el pecho, es la base que sostiene todo lo demás. A mí se me acomodó con el Curso Básico de Canto, el único de los cuatro que terminé completo. No asume que sabes nada: la respiración y la postura van antes que cualquier ejercicio bonito, y los pasos se entienden sin necesidad de leer una sola nota en el papel.

La señal real de que un curso vale la pena no es la producción de video ni cuántos módulos trae, sino si cada ejercicio prepara al que sigue en vez de aventarte calentamientos sueltos con logo encima. Ese fue justo el defecto de los otros tres que compré: parecían clases distintas cosidas con hilo, no un método completo. El Curso Básico de Canto no promete que vas a sonar a cantante de radio en un mes; promete que vas a entender tu instrumento, y para alguien que arranca de cero es justo lo que hace falta.

¿Por qué dejé tres cursos a medias?

Uno se ponía tan técnico con nombres de músculos que ni el doctor me menciona, y pronto ya no le entendía nada. Otro era, sin exagerar, una lista de calentamientos que cualquiera encuentra gratis, nomás que con mejor edición de video. El que más coraje me dio fue un curso de respiración con técnicas de yoga que prometía arreglarme la voz: la respiración estaba bien explicada, pero nunca aterrizaba en el canto, y terminé sabiendo respirar para relajarme y no para sostener una frase completa.

Empecé a notar la diferencia hacia la semana cuatro

Para la semana cuatro ya cantaba distinto. En la posada de mi cuadra me sumé al villancico con todos los demás, y mi voz no se perdió entre el bullicio de los niños correteando y las pláticas encima de la música - antes eso me hubiera hecho retroceder y solo mover los labios. Dejé de perseguir la nota a tirones. Y en vez de empujar para alcanzarla, aprendí a dejarla caer en su lugar, sin apretar el cuello. Empezar pasados los cuarenta no es la desventaja que uno cree: un adulto ya sabe practicar con disciplina, y esa costumbre vale más que empezar de niño con buen oído y cero constancia.

¿Pago único o suscripción?

Muchos sitios ahora quieren enredarte en una suscripción mensual, y al principio suena bien porque pagas poquito cada mes. Pero seamos honestos: hay semanas donde el trabajo se pone pesado y ni abrimos el curso, y ahí la mensualidad sale perdiendo contra un pago único que ya es tuyo para siempre. Por eso terminé quedándome con el que compré una sola vez -- entro cuando puedo, sin que me estén cobrando aunque no le entre ni una vez esa semana. Esa tranquilidad de que el curso no se va a ningún lado vale más de lo que cuesta, que por cierto sale más o menos en lo que uno se gasta saliendo a comer un par de veces con la familia.

Así se comparan las opciones que hay en el mercado

Para que no batalles buscando como batallé yo, aquí va cómo se comparan las opciones que he probado y comparado estos meses:

Aspecto Curso Básico de Canto Tutoriales Gratis (YT) Clases Particulares
Enfoque Paso a paso para adultos Desordenado/Aleatorio Personalizado
Costo Pago único accesible Gratis (tiempo perdido) Alto por sesión
Teoría Musical Mínima necesaria Variable Depende del maestro
Flexibilidad Total (a tu ritmo) Total Horarios fijos

La voz también se puede lastimar aprendiendo solo

Cantar no debería doler nunca, y a nuestra edad los músculos ya tienen sus mañas propias. No soy médico, así que si sientes que la garganta te arde o te quedas ronco seguido, para de inmediato y busca a un otorrino o un foniatra -- aguantarte no sirve de nada, solo te lastimas más rápido. Aprender solo, sin maestro enfrente que te corrija en vivo, tiene ese riesgo, y ningún curso en video lo resuelve del todo.

En el grupo de Facebook para principiantes donde comparto mis notas hay una enfermera de Bogotá, Modesta Vilchis, que practica en el baño de su casa para no molestar a nadie y solo quiere cantar villancicos con sus hijos sin desafinar. Le pasé el mismo curso que usé yo, y lo primero que reportó fue que entendía qué hacer con el aire antes de abrir la boca, no después.

Si ya cantas en un coro desde hace años, probablemente este curso te va a quedar corto -- ahí es cuando vale más buscar otra cosa, algo que dejé apuntado en lo que pasa cuando ya cantas en un coro y aun así compras un curso.

Dolores, la compañera de contabilidad en el trabajo, me pregunta de repente cómo van los cursos -- no cree del todo que valga la pena pagar por algo que hay gratis en YouTube, y entiendo por qué lo piensa. Partiendo de cero la diferencia real no es el contenido sino el orden: el curso de pago secuencia los ejercicios para que cada uno prepare el siguiente, algo que YouTube no garantiza, como ya dejé escrito en por qué dejé de saltar entre tutoriales gratis.

¿Valió la pena, después de cuatro cursos?

Después de cuatro cursos y bastantes meses de ensayo, mi respuesta es que sí vale la pena -- siempre que elijas algo que respete tu punto de partida y no te venda humo. El Curso Básico de Canto no tiene edición pretenciosa ni te promete que vas a salir sonando a cantante de radio; te enseña a manejar lo que ya traes, y para un barítono de oficina como yo fue suficiente para cantar el salmo del domingo sin que se me escape un gallo, y hasta para sonar menos rasposo cuando voy solo en la troca con el radio.

Si tienes la espinita de aprender a cantar y llevas años dándole vueltas, ahí tienes la señal: entra, prueba los primeros ejercicios y fíjate si tu propia voz te suena distinta después de unas semanas. No vas a estar más joven el próximo diciembre, y la voz sigue ahí, esperando a que la uses.

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